Descarbonizar la industria del aluminio requiere tecnología, inversión y cambios de política.

El aluminio es un componente esencial para la sociedad moderna y seguirá jugando un papel importante en sinfín de aplicaciones sostenibles del futuro. Debido a que la industria ha iniciado un recorrido hacia la reducción del impacto climático de sus operaciones, la electrificación se presenta como una solución que podría ayudar a reducir las emisiones y la dependencia en los combustibles fósiles. Esto afirma Pernelle Nunez, secretaria general adjunta y directora de Sostenibilidad del Instituto Internacional del Aluminio.

El Instituto Internacional del Aluminio (International Aluminium Institute, IAI) representa a la industria mundial del aluminio primario y tiene por misión promover el desarrollo sostenible de la industria, así como mejorar la demanda de productos de aluminio mediante la promoción de las propiedades de éste.

A fin de que el aluminio se convierta en el material de preferencia para este tipo de aplicaciones, la industria reconoce que primero se debe producir de forma sostenible.

«El aluminio cuenta con una serie de propiedades que lo convierten en la opción ideal para la vida moderna, así como para el desarrollo de aplicaciones sostenibles», explica Pernelle Nunez, responsable del programa de trabajo en materia de sostenibilidad del IAI, administradora del grupo de trabajo Vías para la mitigación de los gases de efecto invernadero e integrante del comité Medioambiente y energía del instituto. «El uso de este metal en celdas fotovoltaicas, dispositivos de almacenamiento de energía y en infraestructuras eléctricas ha permitido que se destaque como un componente clave en la transición de energía. A fin de que el aluminio se convierta en el material de preferencia para este tipo de aplicaciones, la industria reconoce que primero se debe producir de forma sostenible».

Emisiones directas e indirectas

Pernelle Nunez, responsible for the IAI’s sustainability work programDe acuerdo con un documento publicado por la asociación Mission Possible Partnership, una alianza de los principales dirigentes climáticos que se centra en impulsar la descarbonización en las industrias con mayor índice de emisiones, las emisiones indirectas que se generan a partir del consumo de electricidad representan la mayor oportunidad para que la industria del aluminio reduzca su huella de carbono (cerca del 60 por ciento de las emisiones del sector); sin embargo, también se debe considerar cómo abordar las emisiones directas (entre el 30 y el 35 por ciento, aproximadamente).

«En el sector de la producción de aluminio, hay dos fuentes principales de emisiones directas: el consumo de ánodos de carbono durante la fundición del aluminio y la generación de energía térmica para los procesos de alta temperatura. A diferencia de las fuentes renovables de electricidad, que se pueden utilizar para abordar las emisiones indirectas, para abordar las emisiones directas, no existe una solución probada», se explica en el informe; en este mismo documento, se identifican cuatro áreas de interés que son fundamentales para el futuro: ánodos inertes, hidrógeno renovable, mejoras de ingeniería aplicadas a los procesos existentes y regulación e inversión.

Proceso de descarbonización de la electricidad

Según los datos aportados por Nunez, la industria del aluminio representa cerca del 2 por ciento de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero en todo el mundo mientras que la industria del aluminio primario contribuye con más del 90 por ciento de las emisiones equivalentes del sector, es decir, unos 1100 millones de toneladas de CO2, la mayoría de las cuales se relacionan con la generación de electricidad.

«El IAI ha redactado tres vías clave mediadas por la tecnología a fin de que la industria alcance el objetivo de descarbonización, lo que incluye la descarbonización de la electricidad, la eliminación de las emisiones directas y de energía térmica y el aprovechamiento máximo de la circularidad y la eficiencia de los recursos», comenta.

Los sistemas eléctricos de calentamiento pueden reducir las emisiones y la dependencia de los combustibles fósiles

El calentamiento eléctrico representa un claro ejemplo de una tecnología centrada en el futuro para la industria del aluminio, ya que ofrece el potencial para reemplazar procesos que requieren temperatura y vapor sin la combustión de combustibles fósiles.

«Podría desempeñar un papel relevante en los procesos que aún no se encuentran electrificados, por ejemplo, en la refinación de alúmina o en los hornos eléctricos para fundición, refundición o reciclaje», explica. "Mediante el aumento de la electrificación y el uso de energía proveniente de fuentes renovables se pueden reducir las emisiones en diversos sectores y los sistemas eléctricos de calentamiento, por su parte, representan una tecnología que puede contribuir a la reducción de emisiones en la industria del aluminio».

Según lo planteado hasta aquí, ¿qué factores impiden la descarbonización de la industria del aluminio?

«Entre los desafíos que implica la tarea, se incluye el acceso limitado al capital necesario para realizar las inversiones relevantes, la necesidad de ampliar e implementar tecnología incipiente, la falta de entornos para políticas que promuevan la circularidad y permitan una rápida implementación de tecnología, así como la necesidad de un mayor número de asociaciones internacionales en toda la cadena de valor», responde Nunez, y agrega que estos obstáculos no se pueden abordar únicamente desde la industria.

Alianzas y colaboración: factores clave

«A fin de propulsar el cambio rápido que se necesita, se requiere coordinación entre los integrantes de la comunidad financiera, los proveedores de tecnología, los proveedores de energía, los clientes y las agencias de regulación», explica.

El IAI brinda su apoyo a la industria para superar algunos de estos obstáculos a través de las Vías para la mitigación de los gases de efecto invernadero. En estos grupos, se busca, por ejemplo, reunir a los protagonistas, ofrecer un método basado en datos para el desarrollo de un recorrido sectorial e informar a las partes interesadas clave sobre la necesidad de alinearse con los objetivos del Acuerdo de París.

«Entre las premisas de la Vías, se indica que las tecnologías que tendrán el mayor impacto en la reducción de emisiones son aquellas que pueden contribuir a la reducción de las emisiones relacionadas con la electricidad», afirma Nunez. «Para que la sostenibilidad se convierta en una opción viable en el futuro, es necesario implementar un paquete completo de tecnologías. No existe una única solución».

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Las tres vías del IAI

En el informe titulado Vías para la reducción de gases de efecto invernadero en el sector del aluminio para 2050 (disponible en inglés), se establecen tres medidas fiables y realistas para la reducción de las emisiones en la industria del aluminio:

  • Descarbonización de la electricidad: La generación de energía descarbonizada y la implementación de una tecnología de captura, utilización y almacenamiento de carbono (Carbon Capture Utilization and Storage, CCUS) representan la oportunidad más importante para reducir las emisiones a casi cero para 2050.
  • Emisiones directas: La electrificación, el cambio de combustible a hidrógeno renovable y la tecnología CCUS ofrecen las vías más fiables; por su parte, las emisiones de procesos requieren el uso de tecnologías nuevas, como los ánodos inertes.
  • Reciclaje y eficiencia de recursos: Aumentar las tasas de recolección, así como mejorar otras áreas de eficiencia de recursos, podría reducir la necesidad de contar con aluminio primario y esto reduciría, a su vez, las emisiones del sector.

Obtenga más información acerca del grupo de trabajo Vías para la mitigación de los gases de efecto invernadero del IAI.